Entre pillos anda el juego, pero, a la hora de la verdad, son dos mundos diferentes: a Corentin Moutet le sobra imaginación, pero termina perdiéndose en ese bosque de picaresca que acierta a interpretar Carlos Alcaraz, finalmente vencedor (6-2, 6-4 y 6-1, en 2h 04m) y también fatigado: “No es fácil jugar contra alguien como él. No sabes qué será lo siguiente. Me he divertido, ojalá volvamos a encontrarnos, pero nunca me habían tirado tantas dejadas…”, sintetiza el español, harto al final de tanto ir y venir. Hasta 50 dejadas le ha lanzado el parisino, tan entretenido como gaseoso. Las burbujas quedan en eso, burbujas.
