
A José Juan (42 años) Ibiza lo expulsó dos veces. La primera poco antes de la pandemia cuando tuvo que hacer las maletas con su pareja y su hija rumbo a Mallorca, harto de las renovaciones de contratos de alquiler y de subidas de precio abusivas en su tierra de nacimiento. La segunda el pasado mes de diciembre, cuando tuvo que renunciar a una plaza de funcionario como auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu tras cuatro meses de búsqueda infructuosa de una vivienda. José quedó el primero en una oposición a auxiliar administrativo a la que se presentaron 60 candidatos, pero un puesto de trabajo de por vida por unos 1.400 euros al mes no es garantía de nada para trabajar en el municipio que cada año lidera las listas de poblaciones de más de 25.000 habitantes con el precio de la vivienda más elevado.
